Genio y figura… PDF Imprimir Correo electrónico
Guadalajara, Jalisco, 07 de Noviembre de 2011 (Queo.mx).- Un niño de ocho años está exponiendo su tema al frente del grupo ayudado por su madre. De pronto, el niño ve algo que no le agrada y con naturalidad arroja al piso todos los papeles que encuentra mientras insulta a su progenitora por ser tan descuidada. Ésta recoge el desorden con humilde resignación. ¿Es un niño más haciendo su berrinche habitual? No, es un niño genio. Y está al frente de un grupo de universitarios impartiendo una cátedra sobre temas científicos como parte de su formación. Se estima que el 3 por ciento de la población puede considerarse dentro del club de los superdotados, pero no cuentan con la suficiente atención tanto de los gobiernos como de las instituciones educativas.

Hasta los dibujos animados tienen sus “genios”: Jimmy Neutrón, Dexter en su laboratorio y los despistados hermanos Phineas y Ferb. Estos programas televisivos y frases escuchadas frecuentemente como "Juanito es igual de inteligente que su padre” encierran una de las grandes aspiraciones y frustraciones de muchas personas: ser inteligentes (o al menos aparentarlo). Sabemos que se puede estimular la memoria pero no la inteligencia. Como ya lo hemos comentado (ver nota La vida es música), fomentar la interpretación musical cotidiana mediante un instrumento, estimula mucho más a nuestro cerebro que simplemente escuchar durante horas a Mozart, pero aclarando que dicha estimulación va sobre la capacidad de memorizar y no incrementa la inteligencia ni un ápice (parte pequeñísima o insignificante). Y por si fuera poco, la superdotación intelectual (es el nombre serio con el que se identifica a quienes tienen una inteligencia superior) al parecer es hereditaria, lo cual no es tan malo ya que la inteligencia por sí misma no proporciona ventaja alguna a quien la posee, a menos que la combine con otras aptitudes o capacidades personales como la empatía, la disciplina, el análisis o el trabajo en equipo.    

Mitos y realidades sobre los niños genio


Está muy arraigada en la sociedad la idea de que los niños genio son antisociales, introvertidos y se encierran en su mundo, lo cual es una verdad a medias. En  la Universidad de Haifa en Israel se realizó una investigación con 83 estudiantes superdotados y otros 125 con inteligencia cognitiva normal en la que se les pidió que respondieran dos tests: uno para medir el grado de inteligencia emocional y otro de autodefinición. El resultado que se obtuvo como era de esperarse, fue que su inteligencia emocional era más alta que la media, pero en su autodefinición se calificaron a sí mismos por debajo de la media. Es decir, los superdotados están concientes de su superioridad emocional pero adoptan en su comportamiento el estereotipo de introvertidos y antisociales. En otro estudio de la misma universidad se concluyó que los trabajadores con mayor inteligencia emocional tienen una dedicación y satisfacción laboral superior a la de sus compañeros. Un estudiante superdotado o talentoso será aquel que presente notable desempeño o elevadas potencialidades en cualquiera de los siguientes aspectos analizados de forma aislada o combinada: capacidad intelectual general superior a la media, aptitudes académicas específicas, creatividad o pensamiento productivo, capacidad de liderazgo o talentos especiales en artes escénicas, música y otras.

Un gran número de países tienen interés en atender adecuadamente a estos niños talentosos. En Israel el Ministerio de Educación creó en 1970 la Comisión para el Estudio de los Superdotados que hoy cuenta con más de 20 mil estudiantes que participan en los programas extracurriculares para enriquecer su conocimiento. En Rusia desde el año 1957 se presta ayuda a los jóvenes talentos con clases específicas en física y matemáticas. En Francia, Suiza y Portugal se permite que los alumnos superdotados adelanten al menos un curso escolar. En Inglaterra a esos niños se les proporcionan cursos de enriquecimiento del conocimiento principalmente en instituciones privadas, se cuenta con planes de estudio que utilizan cursos avanzados o clases rápidas bajo tres modelos básicos: enriquecimiento de los programas, programas acelerados y clases especiales. En Estados Unidos el estado de Illinois es piloto en la organización y trabajo para estos niños. En España existen precedentes de educación para superdotados desde 1931.

Récords y otras curiosidades

Mohamed Ouaili, niño egipcio que a los 9 años se inscribió en el Récord Mundial Guinness como el niño más inteligente en el mundo por su cociente de inteligencia y talento para las matemáticas. Según los medios de comunicación árabes, el pequeño Mohamed que llegó a ser estudiante universitario a los 5 años de edad. Por supuesto, varias empresas tecnológicas han entrado en contacto con él para darle una capacitación especial. El niño desea ser médico y al mismo tiempo estudiar inglés y programación de computadoras. Lim Ding Wen, niño residente de Singapur que actualmente tiene 11 años, a los 9 ya había creado aplicaciones informáticas para su uso personal. Su última obra es el programa de dibujos Kids Doodle para iPhone (hoy está disponible la versión 1.2 actualizada y gratuita) que permite dibujar con los dedos y luego borrar lo impreso en la pantalla simplemente agitando el teléfono. Lim comenta que creó el programa para sus hermanas de 3 y 5 años a las que les fascina dibujar. Otro dato: el precoz niño utiliza con exactitud seis lenguajes de programación, es un experto en ordenadores desde los 2 años y durante su corta vida ha realizado 20 proyectos de programación.

¿Y en México? Por supuesto que tenemos nuestro niño genio, aunque ya no es tan niño. Su nombre: Andrew Alexis Almazán Anaya de 17 años. En agosto pasado se graduó como licenciado en Psicología por la Universidad del Valle de México pues en tan sólo dos años concluyó las 78 asignaturas del programa académico (hoy es el sicólogo más joven del mundo). Está estudiando los últimos semestres de la carrera de Medicina, en la Universidad Panamericana además de apoyar investigaciones sobre diabetes en el Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). A los 12 años obtuvo los certificados de primaria, secundaria y bachillerato para ingresar a la universidad, donde decidió asumir el reto de estudiar varias carreras simultáneamente.

En sus propias palabras, Andrew menciona que desde los tres años de edad "me interesó aprender a leer, pero también la música clásica, la historia y geografía. Estos son rasgos característicos que comparten muchos niños superdotados, el desarrollo de aficiones poco comunes para otros niños". Este joven además de estudiar, dirige el Centro de Atención al Talento CEDAT (www.cedat.com.mx/cedat.html) que fundó junto con sus padres, donde atiende a niños con sobrecapacidad intelectual. Y además escribe. Recientemente publicó su primer libro o cuento “Las Preguntas del Hiperactivo Adrián”.

En el CEDAT proponen que para saber si un niño es sobredotado debería contar con algunas de estas características: Se interesa en buscar nuevos conocimientos, comprende con facilidad la información que adquiere y la recuerda, muestra logros excepcionales en alguna materia, genera numerosas ideas y soluciones ante los problemas, es arriesgado y especulativo, responde bien a la responsabilidad, aplica los conocimientos adquiridos en un área a otra, convence a los demás para trabajar en los temas que él propone, es original al combinar ideas, métodos y formas de expresión, se concentra en un tema y persiste hasta que lo domina, se aburre fácilmente en actividades rutinarias. Pero mucho ojo, no confundir la superdotación con la astucia.
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