| Tarjetas de crédito, tentador veneno |
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| Escrito por Rodolfo Aguilar | |||
Mucho se ha hablado últimamente en relación con las tarjetas de crédito, particularmente las bancarias, por los altísimos intereses y comisiones que cobran los bancos a los tarjetahabientes que deciden, por cualquier circunstancia, financiar sus consumos o parte de ellos con dichas tarjetas, y cubrir posteriormente sus importes en parcialidades.Derivado de un análisis de los intereses que cobran dichas instituciones, tanto en México como a nivel internacional, se puede observar que las ganancias que tienen en nuestro país los bancos internacionales, producto del financiamiento a través de tarjetas de crédito, son inmensamente superiores a las que obtienen esas mismas instituciones en sus países de origen e incluso en otros en donde tienen ubicadas filiales o sucursales.
El argumento principal de los bancos para situar en México los intereses de las tarjetas en niveles casi impagables, es que la cartera vencida de este tipo de créditos se ha elevado sustancialmente, y que, por lo tanto, tienen que protegerse ante la morosidad que, según ellos, viene en aumento casi exponencial. Sin embargo, este argumento se les revierte fácilmente al ser ellos mismos los otorgantes de las tarjetas y al mismo tiempo, los que realizan las evaluaciones de los potenciales sujetos de crédito. Por lo tanto, quizá sí sea verdad que los créditos mal calificados para su otorgamiento les estén causando un grave problema a los bancos, pero la culpa es de ellos, ya que desde hace varios años se han dedicado a ofrecer indiscriminadamente tarjetas a todo mundo, sea o no sujeto de crédito, buscando con ello ganar clientela y ganar puntos en su participación dentro de ese mercado, así se trate de clientes indeseables e incluso, en ocasiones rechazados por otras instituciones de crédito. En octubre de este año, la tarjeta de crédito más onerosa para el consumidor fue la Spira clásica, emitida por Invex, con un enorme costo anual total (CAT) de 113.4 por ciento, superior en 33.59 puntos porcentuales al de octubre de 2007. Esta variación equivale a que un deudor con un saldo de 10 mil pesos pagaba hace un año intereses por 658 pesos al mes y en octubre de este año, siempre que no hubiera hecho nuevas compras, los intereses mensuales serían de 941 pesos, un incremento de 43 por ciento. Esta información se refiere al costo anual total, un indicador más real sobre el costo del crédito, porque además de la tasa de interés, incorpora los pagos adicionales que debe hacer el deudor por concepto de comisiones. La fuente de los datos es la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) La segunda tarjeta de crédito más onerosa, también en octubre de 2008, es la Visa clásica de Santander, con un CAT de 84.2 por ciento, 27.77 puntos más alto que en el mismo mes de 2007, cuando fue de 56.45 por ciento anual. Sigue la tarjeta Azul de BBVA Bancomer, con un CAT el mes pasado de 80.76 por ciento, 24 puntos porcentuales más que en octubre de 2007. Después está la Clásica de Banamex, con un costo anual total de 77.02 por ciento, 20 puntos arriba del nivel de 12 meses antes. El costo anual total es una información que los bancos están obligados a dar a los usuarios de todo tipo de préstamos, según establece una ley de transparencia de servicios financieros, en vigor desde el año pasado. La Asociación de Bancos de México (ABM) comentó que, respecto de la tarjeta de crédito, las instituciones financieras “se mueven cada vez más” a establecer un precio individual en función del nivel de cumplimiento de los usuarios. “Hace algunos años, cada banco tenía una tasa de interés que dependía del tipo de plástico: tarjetas clásicas, oro, platino. Hoy cada vez más los bancos cobran en función del riesgo de crédito de cada persona y, en ese sentido, hoy hay tasas de interés incluso muy por debajo de 20 por ciento anual para los clientes con un riesgo de incumplimiento menor, hasta tasas que ciertamente reflejan un riesgo percibido como mayor, particularmente en los nuevos entrantes al circuito de crédito”, explicó la ABM. Claro está que aquí cada usuario deberá evaluar cuál es su situación en particular y buscar las mejores opciones en cuanto a costos totales de las tarjetas en cada institución bancaria, si es que se pretende continuar con su uso. Lo mejor es financiarse con las tarjetas de ser posible realizando con ellas, por ejemplo, las compras de todo el mes, manejando claro está de manera adecuada las posibilidades de endeudamiento particulares, y antes de la fecha límite de pago, cubrir el total de la tarjeta, evitando así el cobro de intereses. Cuando la tarjeta se maneja así, es un mecanismo maravilloso para no tener que traer dinero en la bolsa cuando se realizan las compras, aunque sabemos que las tarjetas de crédito serán siempre un tentador veneno para todos, principalmente para las mujeres. De cualquier manera, los legisladores tendrán que poner reglas más claras y estrictas a los bancos y casas comerciales que manejan este tipo de instrumentos de crédito, para dar una mayor protección a los usuarios de esos servicios, porque de lo contrario, el problema se podrá agravar de tal manera que provocará un colapso en el sistema financiero nacional y hará que la cartera vencida, que ya hoy es muy alta, se agigante de tal manera que las deudas se hagan impagables. Los bancos también tendrán que cooperar para que esta situación no llegue a suceder porque todos, absolutamente todos, vamos en el mismo barco. Cualquier comentario será bien recibido al correo:
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